lunes, 3 de abril de 2017

Seminario de lectura 2016 IOM2 Delegación San Fernando: "El psicoanálisis entre ciencia y religión".

La propuesta de trabajo de este año 2016 se anudó respecto a las relaciones y tensiones que la práctica analítica sostuvo y sostiene con los campos delimitados por la ciencia y la religión. Los mojones que nos guiaron en este recorrido fueron dos textos: “La ciencia y la verdad” de J. Lacan (1966) y “Acerca de una cosmovisión” de S. Freud (35º Conferencia, 1932). Diversos autores fueron los elegidos para sostener la intertextualidad: G. García, P. Legendre, O. Masotta, A. Koyré, R. Descartes, I. Kant, L. Strauss, J-C. Milner, y otros. A continuación, las reseñas de las clases brindadas por los invitados al Seminario:


Marita Salgado: El sujeto: Entre Ciencia y Psicoanálisis

Por Verónica Rios

El viernes 1 de julio tuvo lugar la clase a cargo de Marita Salgado, Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, Directora de la revista Dispar-Psicoanálisis y Filosofía.
En una lectura intertextual realizada por los integrantes de la delegación, recibimos con interés la clase a cargo de Marita Salgado, quien propuso puntualizaciones que permiten señalar las diferencias acerca del sujeto de la ciencia y su correlato, es decir el sujeto del psicoanálisis.
Al inicio señala que es un escrito del año 65/66, a su vez la primera clase del seminario 12, cuyo título es “El objeto del Psicoanálisis”, y Lacan lo ubica al final de la recopilación de los escritos. Refiere que ésta ubicación es un punto de capitón respecto de sus escritos. En las primeras líneas del texto propone el estatuto del sujeto y el estado escisión, de Spaltung, de división detectado en la práctica analítica.
Es tomando como referencia a A. Koyré que Lacan va a localizar en el siglo XVII el nacimiento de la ciencia. Lacan sostiene allí la condición del descubrimiento freudiano, en tanto no hubiera sido posible ni el psicoanálisis como práctica, ni el inconsciente como descubrimiento sin la fundación del sujeto cartesiano. Lacan se ocupa de la ciencia dado que su inmixión en la cultura se produjo en un tiempo que no tiene precedentes en la historia. Lacan hace del cogito cartesiano el enunciado de la condición subjetiva de la ciencia, es a partir de ese sujeto de la ciencia que va a ubicar al sujeto del psicoanálisis; como lo que decanta, lo que resta del cogito cartesiano. En la ciencia hay un saber sin sujeto, lo que importa es el saber y el pathos queda afuera, un sujeto sin alma, reducido a la enunciación. El nudo del planteo lacaniano reside en que el sujeto del cogito es un sujeto amarrado al lenguaje, donde se puede afirmar que la sustancia pensante está hecha de lenguaje, el sujeto de la ciencia es necesario para el psicoanálisis porque revela su ser de lenguaje. El sujeto de la ciencia es un sujeto no responsable por su causalidad, el sujeto del psicoanálisis es un sujeto responsable, que toma posición acerca de la causa que lo produce. En el curso de J. A. Miller, Causa y Consentimiento dice que el sujeto de la ciencia no responde por sus síntomas, esa responsabilidad marca la diferencia.

Fátima Alemán: Entre religión y psicoanálisis

Por Verónica Ortiz

El pasado 5 de agosto Fátima Alemán [i] nos visitó desde La Plata para sumar su aporte al trabajo del seminario, contribución que tituló “Entre religión y psicoanálisis” y que se planteó analizar el entrecruzamiento de ambos campos, en sus puntos de intersección y disyunción.
Comenzó proponiendo revisar la primera clase del Seminario 11- “La excomunión”- para leerla junto a “La ciencia y la verdad”, escrito principal de nuestro recorrido 2016. En el particularísimo contexto político y epistémico del psicoanálisis de1963, Lacan llama a la IPA “la iglesia” y revisa qué funda al psicoanálisis como praxis. A diferencia de Freud, que deseaba inscribir su doctrina en el campo científico de su época, Lacan se pregunta acerca del fundamento científico del psicoanálisis. Lo desmarca del campo de las ciencias humanas y sostiene que es una ciencia conjetural. ¿Cuál sería su objeto? Para Freud, el inconsciente. Para Lacan, el objeto a, que no es un objeto de conocimiento, sino un objeto recortado en el cuerpo, ligado a la pulsión.
Alemán desarrolló algunos aportes de dos autores que constituyen referencias importantes para Lacan en este escrito: A. Koyré, que le permite pensar el nacimiento de la ciencia moderna y el sujeto de la ciencia, y el cardenal Nicolás de Cusa, quien propone la verdad ya no en términos de exactitud sino de conjetura. Luego, puntualizó un texto de Antonio Texeira, analista brasileño: “Los efectos discursivos de la cristianización de Dios”, recorriendo conceptos tales como la secularización de la conciencia y los cambios en la concepción de la verdad.
Será el turno del pasaje de la tragedia antigua (Edipo) a la moderna (Hamlet). El héroe antiguo cargaba con la figura inexorable del destino, que funcionaba como causa. El moderno, sufre una deuda que, sin embargo, puede rechazar, puede tornar contingente. La causa como verdad ya no está jugando de la misma manera, puede ser una conjetura.
Freud piensa la religión en términos de neurosis universal, con sus rituales y ceremoniales, al modo de la neurosis obsesiva. La religión está montada sobre una creencia, que es una ilusión, motorizada por el deseo. Por otra parte, está la religión privada de cada uno, el fantasma. Allí donde Freud pensaba que la ciencia provocaría el desengaño de la ilusión, y con ello, el ocaso de la religión, Lacan habla de su triunfo. Al sin sentido actual, la religión responde segregando sentido y eso constituye un mecanismo de gran alcance.
En este contexto, podemos esperar que el psicoanálisis continúe siendo un síntoma que siga apelando al sinsentido particular de cada uno, frente al sentido universal de lo religioso o al código predeterminado de las terapéuticas.
Siguió a la exposición una extensa y animada conversación con los presentes acerca –entre otros temas-de las terapias cognitivo-conductuales, el Coaching, el papa Francisco, el sincretismo religioso y la unificación de los goces.

[i] Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata. Prof. Adj. Facultad de Psicología (UNLP). Miembro de PRAGMA.

Beatriz Gez: René Descartes: la orientación de Lacan

Por Augusto Pfeifer

El 16 de Septiembre nos visitó Beatriz Gez, miembro del Centro y la Asociación Amigos de la Fundación Descartes.
Gez aprovechó la ocasión para trabajar la particularidad de las condiciones con las que se encuentra el psicoanálisis. Como bien señala Lacan en el texto “La ciencia y la verdad”, nuestra práctica debate con una diversidad de disciplinas y saberes que inundan el mercado de la salud mental y la cultura. En esta discusión, sin embargo, no se tratará de triunfar -ni de fracasar-, sino de sobrevivir.
Resaltó el modo en el que -siguiendo la propuesta de Germán García- el psicoanálisis entiende su enseñanza. Más allá de los saberes o conocimientos transmitidos, la clave se encuentra en el intervalo que se impone: entre aquel que enseña y aquel que aprende, existe un hiato abierto por un deseo. El primero no podrá saber de antemano qué va a producir en el que aprende. Del segundo dependerán entonces los alcances de esa transmisión. Esta forma de circulación difiere, desde el llano, de la propuesta de la Asociación Psicoanalítica Internacional sobre la formación de los analistas. En ella están (al modo obsesivo, señaló Lacan su momento) delineados dos lugares -didacta y candidato-, sin ese hiato que concede abrir las vías de un deseo singular.
La clase recorrió además uno de los objetivos implícitos de la Ilustración y el Humanismo (siendo Kant uno de sus referentes): alcanzar esa anhelada mayoría de edad. Gez contrapuso a estos movimientos la evidencia leída por Freud: cada civilización conlleva su barbarie. La técnica -esa estrategia universal que le permite al hombre ir más allá de él- supone nefastas consecuencias.
Señaló, retomando a Lacan, que la palabra es oscurantista. Es esta propiedad la que abre el siguiente interrogante: ¿qué transporta el significante que genera efectos? Pregunta soslayada por las teorías cognitivo-comportamentalistas que sentencian que todo lo que no es cognoscible vía la razón, se torna sospechoso. Contra la orientación freudiana - “el malestar está fuera de sentido”- se propone un “todos iguales frente a la cognición”.
Considerando este contexto de sospecha la clase propuso recuperar la vía de Descartes: “avanzar enmascarado”, tal como lo señaló Lacan en el Seminario X.
La existencia del psicoanálisis no dependerá de su “originalidad”, sino del hecho de estar advertidos -como practicantes- del recorrido por los significantes que constituyen su metonimia. “¿Qué clase de metáforas vamos a hacer de esa metonimia que es el psicoanálisis?” La respuesta no será sin política, y ella -aunque muchas veces se imponga el olvido- se sostendrá gracias a figuras y nombres que sostenemos como referencias.

Emilio Vaschetto: ¡Prueba otra vez!

Por Pamela Morelli

El viernes 18 de noviembre nos visitó el Dr. Emilio Vaschetto [i] en el cierre de nuestro Seminario. El encuentro fue a modo de plantear algunas conclusiones respecto de las lecturas que hemos abordado a lo largo del 2016. El invitado, ingeniosamente, tituló la clase “¡Prueba otra vez!” en alusión a un fragmento de S. Beckett: “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.” En los tiempos actuales, cuando todos los medios masivos de comunicación parecen señalar a la Felicidad como el imperativo categórico posmoderno y el éxito tiene mejor prensa, plantear “fracasar de la mejor manera” es, quizás, una opción más afín al psicoanálisis.
Tomando como eje el escrito de J. Lacan La ciencia y la verdad, se trazaron algunas coordenadas para recorrerlo, y teniendo en cuenta lo barroco del estilo lacaniano, se propusieron tres pares posibles: Paranoia-Ciencia, Neurosis Obsesiva-Religión, Spaltung-Praxis.
A lo largo del encuentro, entre muchas cuestiones planteadas, quedaron establecidos algunos mojones: la necesidad de separar la Paranoia como una psicopatología, de la paranoia post clínica, que el sujeto sobre el que operamos desde el psicoanálisis no puede ser otro que el sujeto de la ciencia ya que hay leyes que se ordenan más allá del mismo y de las cuales no se puede huir, teniendo presente que somos siempre responsables de nuestra posición de sujetos. La consecuencia de dicho planteo sería la imposibilidad de escudarnos en determinismos que oscurezcan nuestra propia responsabilidad subjetiva. Vaschetto también destacó que vivimos en momentos en donde el discurso de la época estaría del lado del “rechazo del inconsciente” (no solamente como consecuencia de una psicosis) sino que plantea la paranoia "lograda” como característica de ser un "desabonado" del inconsciente.
La elucidación de dichos planteos (oscuros, áridos por momentos) se realizó en el marco de la clase que fue el último encuentro de un recorrido anual por distintos autores, invitados y debates.


[i] Miembro de la Fundación Descartes, de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. 

Nota sobre "Diversiones psicoanalíticas" de Germán García*

Por Pablo Rosas

Como nos indica la presentación de este libro [i] compuesto por clases dictadas en Tucumán entre Marzo y Diciembre de 1988, muchos son los temas que podríamos elegir para transcribirlos por su importancia. No obstante elegimos uno en particular por tener, creemos, una impronta propia de quien se ha formado bajo la enseñanza de Oscar Masotta.
Estamos en tiempos donde los últimos trabajos sobre psicoanálisis y los debates sobre los mismos son de fácil acceso. Términos, artículos, etc, vía los medios digitales, se nos brindan con mayor facilidad que en los años donde se dictaban estas clases. Sin embargo el no precisar cuestiones básicas como la teoría del lenguaje que manejaba Freud en sus comienzos, aparejan falencias en la formación de quienes aún con los últimos materiales se quieran formar en esta disciplina.
Por esto elegimos y trascribimos de la página 11 del libro lo siguiente:
“Para entender estos mecanismos de Freud hay que entender su teoría del lenguaje, que está expuesta en el libro La afasia anterior al Proyecto y a la interpretación de los sueños, Freud piensa que el lenguaje tiene tres polos: un polo motor, uno escópico y otro auditivo. Decía que a una palabra el sujeto puede escucharla, puede bailarla y puede verla. Pongamos tres ejemplos, el sujeto baila la representación, se ve en el ejemplo de Freud sobre la histeria y la bisexualidad; una mujer que tiene la representación del coito y la defensa de esta. Esto se traduce en la formación de un arco, una mano se defiende y otra tira de la ropa; quiere decir que esta mujer hace esa representación. El ataque histérico va a dar el modelo de una serie de actos.
Freud también refiere el caso de una histérica que tiene una alucinación donde él y Breuer penden de un árbol. Ambos le habían negado un medicamento que ella reclamaba, entonces les dijo: “¡No valen uno más que el otro! Uno es el pendant del otro”. Evidentemente sabía francés, había alucinado la frase con una imagen donde uno pendía del otro. Quiere decir que la representación se puede hacer, ataque histérico, y se puede ver, alucinación visual. Luego tenemos a Schreber que escuchaba unas voces que le decían cosas, hay también alucinación auditiva.
Hay que entender que en Freud el lenguaje no es sólo lo que se habla, sino también esta dimensión donde el lenguaje se hace, se alucina auditivamente, visualmente e incluso táctilmente.”


[i] Otium Ediciones, 2014

* Artículo publicado en el Número 11, Año 11 de Revista RESPUESTAS. Diciembre 2016.

El psicoanálisis aplaudido o la ironía de un destino.*

Por Félix Chiaramonte

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“Como decía Macedonio Fernández, no se sabía si aplaudían porque les gustaba lo dicho o porque su discurso había terminado de una buena vez”
Germán García

Como si fuera fácil, todos creemos saber de qué se trata el psicoanálisis. Tanta divulgación no ha sido vana pero ha envanecido a muchos que con decir algunas pocas palabras, clichés del momento, nombres propios notables, supuestos saberes sobreentendidos, naufragan en el aplauso fácil, la detonación de las palmas, el placer de los sordos.
La psicología de las masas tan a mano, dirige a los más novatos que de tan novatos están viejos, adultos tratados amablemente como infantes.
Prolijos jefes de la nada, hay quienes dirigen los vientos de confusiones y avalan la lectura en internet de una carta que jamás fue escrita por Freud para Lacan para coronar un ejemplo “clínico” que se verifica en el humo de una hipótesis por venir.
La formación de los analistas futuros camina en el horizonte de una educación aún no con-trastada. Freud no estaba de acuerdo con dejar el psicoanálisis a sacerdotes a cargo de los cuerpos atravesados por síntomas, pero tampoco creía que fuese un terreno potestad de médicos más hipocráticos que socráticos, tan lejanos de la retórica del inconsciente y del equívoco hecho carne.
Tal vez tan decisionista como su precursor, Jacques Lacan supo proponer una institución posible para esta profesión, desde el imposible de analizar, habiéndose escindido, excomulgado y disuelto en una causa que vacía, objeta y deriva.
De un sujeto a revelar en una resonancia que se descifra, vamos hacia el desencuentro de una actualidad marcada por un objeto que, inimaginable, se transforma por momentos en mercancía o en cualquier cosa. La utopía de un aparato para todos ilusiona con comunicación y envuelve la miseria de cada cual en su pathos más éxtimo; en la época del hombre/mujer/unisex sin matices, los gobiernos esperan una clasificación de las estadísticas que hablen el código standard de sujetos mudos intoxicados de artificios.
Más ruidos de palmas se oyen en la sala atestada por gente que cree que no cree, puro grupo que no se quiere masa pero que la hace posible allí, en vivo y en directo. Alguien elogia a su amigo, porque en voz alta nada se critica, y por supuesto, no quieren que se ofenda ningún cliente. Como en el mundo, se combate la obediencia que propugna el conductismo (perdón, se dice TCC), pero se finge amor a las órdenes de unos comités sin otra dirección que sumar voluntades psicológicas.
La polémica, en algunos círculos áulicos “pro-postgrados universitarios”, está borrada, ausente, reprimida, cuando no forcluida, para que ningún maestro se acerque, no vaya a ser cosa que otros nos vean como alienados. Mencionar a Oscar Masotta es verdaderamente excéntrico, ya que se quiere ignorar su lugar en una historia que supo inaugurar para la orientación lacaniana en castellano, y que está muy bien contada en La entrada del psicoanálisis en la Argentina, el libro escrito por Germán García en 1978, editado por Catálogos.
En definitiva, aunque la cuestión sea interminable y al mismo tiempo en cada caso haya un final singular, el psicoanálisis existe en los debates culturales y en la clínica, más acá en su política, y más allá de los aplausos sincopados.



* Editorial del Número 11, Año 11, de la Revista RESPUESTAS. Diciembre 2016.

viernes, 10 de junio de 2016

Clases anuales 2015 – Reseñas

Adriana Testa: Síntoma y pulsión 
Por Pablo Rosas

El viernes 3 Julio en la sede de Apsat tuvimos la visita de Adriana Testa, miembro y ex presidenta de la Escuela de Orientación Lacaniana, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Fundación Descartes.
La clase se tituló “Síntoma y Pulsión”, centrando esta conjunción en el campo de la experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, pasando del significante como pacto a la opacidad irreductible en la relación del sujeto con lalengua. Existe una articulación, puntualizó Testa, entre concepto y experiencia, siendo los conceptos quienes permiten dar cuenta de la lógica de la experiencia, la del uno por uno, tal cual Freud lo indicara. Sin embargo, para Jacques Lacan, la experiencia es encarnada y animada, lo cual deja siempre una hiancia entre ambos términos.
El optimismo lacaniano de los años 50 queda parcialmente explicado por las influencias culturales de la época (la obra de Hegel), el símbolo mataría a la cosa (sobre lo que nombra) siendo un factor de mediación. Tal optimismo consistía en la creencia que lo simbólico incluso incidiría en lo real, que lo “obedecería” en cierto modo.
A medida que Lacan diferencia lo libidinal de lo imaginario es donde la pulsión encuentra su lugar en lo Real. Separa el goce de lo imaginario evidenciando otra dificultad, el A (simbólico) y el a (imaginario) no bastan como referencia, resultan insuficientes.
Es precisamente en el Seminario XI donde Lacan separa el inconsciente freudiano del suyo, un inconsciente discontinuo que se manifiesta en las alternancias, un agujero donde se producen hallazgos. Si lo Real es lo que retorna siempre al mismo lugar es en tanto hay un tiempo Simbólico, el de las cadenas significantes, donde las cosas retornan.
 La repetición, lo traumático, la tyche, dan cuenta de aquello que no cesa de no escribirse, satisfacción paradojal siempre en exceso, ligada a la trayectoria de la pulsión.


Marcelo Izaguirre: Del lenguaje a la pulsión 
Por Virginia Gilardi

El viernes 11 de septiembre Marcelo Izaguirre, miembro de la Fundación Descartes, autor de “Jacques Lacan: el anclaje de su enseñanza en la Argentina” estuvo en la sede de ApSAT para dar la clase: “Del lenguaje a la pulsión” en el marco del seminario sobre Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. De la estructura del lenguaje al montaje de la pulsión, sería el título ampliado de la propuesta que mantuvo en su transcurrir la idea de que en este pasaje lejos se estaría de querer arribar a alguna síntesis posible en lo que a las pulsiones y a una vida sexual adulta se refiere.
Propuso abordar el tema a partir de tres puntos:
-Diferenciar la transferencia de la repetición, basando esta diferencia en un cambio en la concepción de la causa como causas excepcionales: el automaton, traducido como azar y que tendrá que ver con fenómenos excepcionales de la naturaleza y la tyche, fenómenos excepcionales también pero en los que interviene cierta elección del sujeto o intencionalidad.
 -El inconsciente y su relación con la sexualidad, por lo cual se introduce la realidad del inconsciente como realidad sexual, puesta en acto en la transferencia que pone en juego un límite a la interpretación. La sexualidad es este límite, lo que se introduce en el intervalo entre el síntoma y la interpretación.
-Diferenciación entre la pulsión y el amor, a partir del dualismo pulsional freudiano: pulsiones sexuales y pulsiones de autoconservación, satisfacción pulsional anterior a la constitución del yo y en consecuencia ligada al amor.
Lejos de pasar de las pulsiones parciales al objeto total, le basta su recorrido para hacer surgir de él, un nuevo sujeto más allá de las determinaciones significantes y a partir de un montaje. Sometido así a las determinaciones pulsionales.


Graciela Musachi: El anzuelo de la mentira 
Por Pamela Morelli

El 9 de octubre del 2015 nos visitó Graciela Musachi* en el marco del curso anual “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” de J. Lacan. La clase se tituló “El anzuelo de la mentira”.
Con un estilo propio que conjugó claridad y rigurosidad, Musachi se sirvió de una cita de W. Shakespeare - “Con el anzuelo de la mentira pescarás la carpa de la verdad”- y una ópera de Mozart (Cosí Fan Tutte o Así hacen todas) para revelar la verdad en el engaño del amor.
Desde éste punto preciso partió partió Freud en 1895 en Estudios sobre la histeria: La única verdad en juego en el amor, es el engaño. Es un error, una “falsa conexión” en términos freudianos o un “falso anudamiento” en palabras de E. Laurent.
Considerando que en la obra de Freud siempre está presente una lógica binaria, se hizo un desarrollo detallado de la transferencia que, como instrumento, presenta dos aspectos: Operando como obstáculo, pero también como resorte del análisis ya que es lo que posibilita “arrojarse a los brazos del analista” produciendo así el desencadenamiento de la palabra, siendo por amor que se empieza a hablar. Allí radica la virtud de la transferencia: es sólo a través de la misma que es posible la apertura del inconsciente. Tomando este camino declaró: “Todo lo que hacemos en el dispositivo analítico es hablar del amor. El amor por el otro, el confesado, el inconfesado. En este punto el desafío del analista es resistir la prueba y no dejarse engañar.”
Con una intertextualidad masottiana,recorriendo textos de Freud, Lacan, Miller, Laurent, obras de la literatura y la música la invitada transmitió que no hay un saber absoluto o una verdad establecida por un solo autor, sino que hay distintos modos de lectura.
La clase se desarrolló en un clima ameno y fue seguida de un interesante debate.
*G. Musachi es analista miembro de la AMP, la EOL (de la cual ha sidopresidente) y de la Fundación Descartes. Autora de Mujeres en movimiento, El otro cuerpo del amor y Fantasmas colectivos, entre otras publicaciones.


Elena Levy Yeyati: Despertar para seguir durmiendo: El fracaso del sueño y la repetición 
Por Natalia Senestrari

El pasado viernes 16 de octubre de 2015 contamos con la presencia Elena Levy Yeyati, miembro de la Fundación Descartes, de la Escuela de Orientación Lacaniana y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. También autora y compiladora, respectivamente, de los libros “El DSM en cuestión” y “La casuística de Lacan.”
En el marco de nuestro Seminario Anual de Lectura del Seminario XI de Lacan: “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”. Elena dio una clase en la sede de la APSaT, titulada “Despertar para seguir durmiendo. El fracaso del sueño y la repetición”. La misma tomaría como ejes dos capítulos de dicho Seminario: el Capítulo IV: De la red de significantes y el Capítulo V: Tyche y automaton, repetición y significante.
Tomando el concepto de Repetición, y siguiendo a Lacan, la diferenciará del retorno, la rememoración, el hábito, el comportamiento estereotipado… La repetición lacaniana es algo más que la insistencia de significantes, que estaría dentro del orden de lo Simbólico, nos hablará de la repetición lacaniana en su acepción de Real.
 Toma el sueño que Lacan menciona en este Seminario, paradigma del sueño de angustia en Freud, en el cual un padre sueña que su hijo muerto lo toma por su brazo y le murmura en tono de reproche: “Padre,¿ acaso no ves que ardo?”.
Lacan se pregunta: ya que el deseo del sueño es seguir durmiendo ¿Qué es lo que despierta? Lo que despierta es otra realidad, algo de otro orden,un más allá del principio de placer, un abismo, un agujero que no se puede capturar hablando, algo del orden de lo Real. Podríamos decir que el despertar del sueño, está en relación con la idea de repetición en lo Real. Luego del despertar, en el mejor de los casos, la realidad fantasmática se volverá a instalar para nuestra tranquilidad.

Nos recomendó varios textos y autores: Bruce Fink, Maire Jaanus, Germán García… Con un estilo descontracturado, pero sin perder su precisión teórica, Elena nos iluminó cuestiones fundamentales de este Seminario, que enriquecieron la lectura que hemos venido realizando lo largo de todo este año.

El abuso psicológico del término psicoanálisis

Jornada en Tigre 2015- Reseña

Por Augusto Pfeifer

La III Jornada de Psicoanálisis en Tigre, organizada el 14 de Noviembre por la APSaT, tuvo como disertante a Germán García con su conferencia “El abuso psicológico del término psicoanálisis”. En ella, tomando como referencia muchos de sus trabajos de investigación - “La entrada del psicoanálisis en la Argentina”,“El psicoanálisis y los debates culturales”, entre otros- trazó diversos mojones de la historia del psicoanálisis en nuestro país: el modo de su “importación”, el esquema de poder instalado entre la hegemonía médica de la APA y los psicólogos, la dependencia del ingreso del saber a los grupos sociales que tradujeron y editaron los trabajos del extranjero.
García señaló que antes de la difusión del psicoanálisis de orientación lacaniana en la Argentina -con Oscar Masotta como artífice- no se leía a Freud; el psicoanálisis en nuestro país hasta ese entonces dependía de la interpretación que distintas figuras hacían de él -modalidad que incluía a la escuela inglesa-.
Este recorrido por la historia finalizó situando el lugar del Trieb freudiano como diferencia radical entre el psicoanálisis y la psicología. Ese concepto que tradicionalmente se tradujo como “pulsión” debe entenderse como “deriva”. Aclaró que Freud usó el término instinto para el yo, pero que el resto de la máquina no funciona bajo su égida. Aquí sitúa el lugar de la Spaltung, la escisión del yo. Lacan, por su parte, también utiliza el término pulsión, proponiendo la palabra “deriva” posteriormente. “Nosotros estamos a la deriva. No tenemos el GPS de los animales”, señala García. A partir de ahí será difícil adaptar a los sujetos como propone tácitamente la psicología.
 Algunas de sus preguntas nos tenían como destinatarios: “¿Por qué los psicólogos dejaron de leer a tipos importantes de la psicología? ¿Han superado el nivel Piaget? ¿O será que los psicólogos son psicoanalistas y no les interesa el tema? ¿Entonces por qué no se cambian el nombre?”
 Sus palabras entusiasmaron a los asistentes y sus vastas referencias nos invitan a continuar el trabajo de investigación.

Psicoanálisis: Institución e investigación sexual

(Fragmentos del artículo de Germán García en Revista Literal, Bs. As. 1975)

Cualquiera se asombraría: Quienes pretenden adoptar una posición revolucionaria en psicoanálisis no se han detenido a sacar las consecuencias de la subordinación del mismo a la medicina. La subversión freudiana no puede recuperarse sin una ruptura con el modelo médico que le aporta un fondo de sugestión histórica – creencia del médico, del paciente, del grupo social que vuelve irrisoria toda reflexión sobre la transferencia. Para decirlo con los términos de Levi Strauss, esta subordinación es el núcleo del “complejo chamanístico” que afecta la práctica analítica, siendo responsable –por otra parte- de la confusión entre psicología, psiquiatría y psicoanálisis (…)
Mientras se discurre sobre la diferencia entre ciencia e ideología, las instituciones se hacen duchas en tácticas que hablando del bien de todos, cumplen la estrategia del poder de pocos. Las instituciones practican el arte de la guerra, mientras los inquisidores se adiestran en los beneficios de la habladuría (…)
 Una derrota política es un error de cálculos e implica un desconocimiento de las relaciones puestas en juego: las promesas de los esclavos serían impensables sin las predicciones de los amos. Que se multipliquen en nuestra época los descifradores de enigmas, que los oráculos se transformen en slogans, no deja de tener sus ventajas, puesto que puede calcularse en filigrana el porvenir que dibuja toda mala conciencia en esas sombras que la acompañan (…)
Freud vivía para el psicoanálisis, los profesionales viven del psicoanálisis y esto los lleva a enturbiar las aguas para hacerlas, ya que no más profundas, por lo menos algo más buenas.
La formación del analista depende de una práctica teórica cuya única verdad es la clínica: lo demás se plantea en un campo sanitario dominado por las leyes generales de los aparatos ideológicos del estado, entre cuyos efectos puede contarse la existencia de una masa de profesionales que buscan ubicarse en el interior de una práctica de la que sólo cuestionan – en última instancia la segregación que instaura sobre el porvenir de sus adeptos. La modificación de los aparatos sanitarios se plantea en un campo político, cuya eficacia debe medirse por su capacidad para modificar las “circunstancias” y no por la astucia de los discursos adecuados a las mismas (…)
El psicoanálisis, como la investigación sexual infantil, tiene dos posibilidades: ser el espacio donde un polimorfismo perverso encuentra su palabra o cumplir la función policial de someter los valores del goce a los bienes sociales de la reproducción.
Ya que la cosa es interminable, dejemos el final a las palabras de Pontalis: “Esta incertidumbre sobre la naturaleza del psicoanálisis – el animal ha sido amansado, pero continúa molestando puede ser reconocida en la dificultad que existe para asignarle un status social (en particular, para fijarle un lugar frente a la medicina) tanto como en la dificultad del psicoanálisis mismo: este se da bien cuenta de que posee un poder, pero no en qué consiste su mecanismo. Digamos que dispone de una técnica – aún cuando el término que implica control y transmisión de la experiencia, sea tal vez temerario- pero que ignora el principio y los fines. ¿Sobre qué esta basado, qué persigue? Esta ignorancia no es fortuita. La mayor parte de los psicoanalistas al afirmar, como lo hacen, la primacía de la técnica, manifiestan que se refieren a la eficacia más que a la verdad (…)
Ser tomado por un psicoanalista es algo inevitable, pero tomarse por un psicoanalista es el principio de la impostura”.

DIEZ AÑOS Y UNA DECISION POR EL PSICOANALISIS

Félix Chiaramonte

Noviembre 2015

Las letras se dibujaban en la hoja vacía de un cuaderno cualquiera. La perspectiva de un nuevo trazo iba precisando los lugares de un analista. Justo a tiempo, luego de la angustia, propiciando el camino de un deseo indestructible. Estábamos a fines de 2005 y el nombre de Oscar Masotta nos había puesto a trabajar.
La virtud indicativa que supo señalar Germán García, enseñaba la posibilidad de unir en nuestro horizonte la política y el saber en juego con la práctica analítica. Unos pocos nos encontrábamos en ese bar pequeño que confrontaba con un restaurant enorme en la esquina, que se pavoneaba con sus luces de neón, y que sin embargo en estos días de 2015 irá a demolición. Nuestro pequeño sitio, continúa firme, diez años después, con su estética tanguera y moderna.
 “Encontrar respuestas analíticas en estos tiempos llenos de preguntas implica ubicar gente decidida a sostener posiciones claras y distintas, que tengan en cuenta las condiciones sociales y la singularidad de cada sujeto. Las respuestas no son a todo ni para todos; mucho menos absolutas; pero comunican a los que quieren preguntarse algunas cosas, que hay quienes quieren responder a ello, desde el deseo de analizar”. (1) Asumir un espacio de pertenencia para referenciar lo que se hace en San Fernando, y luego también en Tigre, con la orientación lacaniana, nos permitía iniciar la historia que marcó un antes y un después en nuestra manera de relacionarnos con el psicoanálisis en nuestras ciudades de la Zona Norte del Gran Buenos Aires.
 La decisión de estar en el Instituto Oscar Masotta era el resultado de un encuentro con una invitación, e incluso con una provocación éxtima: -¿y ustedes, por qué quieren hacer una Delegación?-.
La sorpresa de la pregunta que no esperábamos, hizo vacilar una primera respuesta que se reveló como portadora de ideales. La orientación de nuestro interlocutor quebró esa ilusión con la escritura de unas letras que nos separaban de la miembro, o luego del procedimiento del pase, analista de la Escuela.
A partir de allí, promover el psicoanálisis iba anudado a una práctica que implicaría no solamente una forma de trabajar sino una modalidad de vivir.
Se trata de una historización que conlleva una trama de la verdad en cada sujeto, una ficción institucional que reconoce la repetición de la estructura, una falla constitutiva que redimensiona la deriva que cada cual trata de simbolizar.
Al mismo tiempo insiste en la práctica analítica un real que emerge de un modo inesperado, que reaparece en los síntomas, los delirios, la angustia de los que acuden por un sufrimiento a descifrar.
 Las iniciativas sostenidas desde el IOM en esta década, la cantidad y calidad de conferencias y debates, los cursos y los seminarios (que sostenemos sabiendo de su diferencia), los módulos de unas investigaciones que continúan, la ética de una clínica que intenta el sendero de la rigurosidad, unas lecturas entre textos e interrogaciones, en fin, el intento de establecer otras construcciones institucionales, resignifican nuestra apuesta inicial.
Por último, pero no menos importante, la fortuna de encontrar el Witz freudiano en nuestro recorrido analítico, ha permitido conjugar una demanda al análisis con una política que habrá que verificar en el deseo de cada uno.-

(1) Editorial de Respuestas Nro 1.